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FMI pide a Nepal vigilar uso local de criptomonedas pese a la prohibición

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El Fondo Monetario Internacional encendió las alertas sobre Nepal al advertir que el uso de criptomonedas continúa en ascenso pese a la prohibición legal vigente en ese país desde 2021. Para el organismo, el fenómeno ya merece una supervisión más estricta por sus posibles efectos sobre la estabilidad financiera, la integridad del sistema y la protección de los consumidores. La advertencia apareció en la Consulta del Artículo IV 2026 del Fondo, publicada luego de que su Junta Ejecutiva completara el 5 de junio la séptima y última revisión del Programa de Facilidades de Crédito Ampliadas de Nepal. Durante ese evento, el FMI sostuvo que el avance de las stablecoins y de otros criptoactivos sin respaldo ha sido notable entre 2019 y 2024, aun cuando la adopción local sigue siendo modesta frente a otros países comparables. En términos simples, el mensaje del Fondo es que una prohibición no ha eliminado la actividad. Por el contrario, los flujos han seguido moviéndose y eso obliga a las autoridades a observar de cerca un mercado que, por su propia arquitectura digital, puede escapar a las restricciones tradicionales si no existe una capacidad efectiva de monitoreo. Según el informe citado por Yahoo Finance, Nepal prohibió todas las transacciones con criptomonedas en 2021, después de que el banco central declarara ilegales el comercio, la minería y otras actividades relacionadas. Sin embargo, los datos recopilados por el personal técnico del FMI muestran que los flujos de criptomonedas fueron prácticamente insignificantes en 2020, pero luego se dispararon por encima de USD $2.600 millones en 2021. Ese salto llevó momentáneamente los volúmenes a más de 13% del producto interno bruto del país, una proporción considerable para una economía del tamaño de Nepal. Más adelante, el indicador cayó hasta cerca de 4% del PIB en 2023, aunque volvió a subir hacia 8% en 2024, con las stablecoins como el componente más grande y de crecimiento más acelerado. El organismo también situó los flujos transfronterizos de Nepal en torno a 5% del PIB a comienzos de 2025. Esa cifra coloca al país por delante de Bangladesh y Myanmar, pero aún muy lejos de Vietnam, que se ubicó aproximadamente en 26%, según las estimaciones reseñadas en el documento.

Por qué el FMI quiere más vigilancia

La preocupación central del FMI no se limita al tamaño de los flujos. También apunta al tipo de riesgos que puede introducir una actividad cripto creciente en una economía con controles de capital, fragilidades institucionales y necesidades constantes de financiamiento externo. En ese contexto, el Fondo afirmó que un marco regulatorio alineado con estándares internacionales ayudaría a proteger la estabilidad e integridad financiera, reforzar la protección al consumidor y limitar la evasión de controles de capital o las grandes salidas de depósitos. La idea no fue presentada como una validación del mercado cripto, sino como una respuesta pragmática frente a una actividad que ya existe. El informe además pidió a Nepal completar un plan de acción del Grupo de Acción Financiera Internacional y salir de la lista gris del organismo. Ese punto es relevante porque el GAFI ha insistido en mayores salvaguardas contra lavado de dinero, financiamiento ilícito y uso opaco de activos virtuales en distintas jurisdicciones. Para lectores menos familiarizados con este debate, las stablecoins ocupan un lugar especial porque suelen usarse como puente entre el sistema financiero tradicional y los mercados de activos digitales. Al mantener, en teoría, una paridad estable con monedas como el dólar, se han convertido en herramientas frecuentes para pagos, remesas y transferencias internacionales.

Prohibir o regular: el dilema de fondo

La discusión sobre Nepal también reabre una pregunta más amplia: si la respuesta más eficaz frente a las criptomonedas es prohibirlas o regular sus usos concretos. En declaraciones recogidas por Decrypt, Musheer Ahmed, fundador y director ejecutivo de Finstep Asia, sostuvo que ese debate suele partir de una premisa equivocada. Ahmed resumió su postura con una frase directa: la tecnología no se regula, lo que puede regularse son los casos de uso. A su juicio, incluso los países donde las criptomonedas están prohibidas o muy restringidas terminan abriendo espacio a aplicaciones de tokenización vinculadas con activos del mundo real y con las finanzas tradicionales. Desde esa perspectiva, los usos que persisten pese a las prohibiciones, como el trading y las remesas, serían precisamente los que más justifican reglas claras. Ahmed señaló que en el ámbito del comercio tiene sentido aplicar regulaciones enfocadas en la protección del consumidor y del inversionista. También planteó que los reguladores deben equilibrar la vigilancia de los canales de pago transfronterizos con preocupaciones antiguas, entre ellas los riesgos monetarios y la preservación de los controles de capital. Esa tensión explica por qué el tema genera fricción en países donde las autoridades temen salidas abruptas de dinero o pérdida de capacidad para supervisar movimientos financieros.

El antecedente de El Salvador y la postura histórica del Fondo

La posición del FMI frente a Nepal no surge en el vacío. El organismo lleva varios años presionando a distintos gobiernos para que limiten o encaucen el uso de criptomonedas, y uno de los casos más visibles ha sido El Salvador. De acuerdo con el reporte original, el país centroamericano redujo su experimento con Bitcoin en diciembre de 2024 como parte de las condiciones para obtener una facilidad de fondos por USD $1.400 millones. El Fondo ha insistido en que las compras se detuvieron y que el aumento del fondo de reserva en Bitcoin reflejaría movimientos entre billeteras gubernamentales, no nuevas adquisiciones. Sin embargo, el presidente Nayib Bukele ha defendido públicamente una versión distinta. Según sus propias afirmaciones, El Salvador continuaría comprando BTC 1 al día. Los datos de blockchain muestran que las billeteras asociadas al país crecen aproximadamente en esa magnitud, aunque analistas han advertido que los registros públicos no bastan para confirmar si se trata de compras recientes o de monedas antiguas que pasaron por exchanges. Ahmed consideró que el experimento salvadoreño, por sí solo, no ha tenido un impacto decisivo en ninguno de los dos bandos del debate. En su lectura, el caso sirvió para poner al país en el mapa de los activos virtuales y atraer capital del sector, pero la adopción limitada evidenció que Bitcoin se usa más como activo que como dinero cotidiano. Según añadió, la verdadera tracción se está observando en canales de pago, especialmente en lo que describió como el “sandwich” de stablecoins. Esa expresión alude a estructuras donde las stablecoins funcionan como capa intermedia para facilitar pagos o transferencias entre monedas fiduciarias y sistemas financieros distintos.

Un país en transición política y con tensiones recientes

La advertencia del FMI llega, además, en un momento políticamente delicado para Nepal. El país todavía atraviesa una fase de reconstrucción institucional tras las protestas de la Generación Z ocurridas en septiembre, las cuales derrocaron al gobierno de Oli y dieron paso a una administración interina encabezada por la ex presidenta de la corte suprema, Sushila Karki. Los disturbios estallaron luego de que el gobierno prohibiera 26 plataformas de redes sociales el 4 de septiembre. Esa decisión provocó la salida de miles de jóvenes a las calles y desembocó en una de las represiones más mortales de los últimos años, de acuerdo con el recuento incluido en la cobertura original. La reacción social a ese veto digital ofrece un contexto útil para entender por qué las prohibiciones tecnológicas no siempre logran el efecto esperado. En ese episodio, decenas de miles de nepaleses descargaron Bitchat, la aplicación de mensajería descentralizada impulsada por Jack Dorsey, que funciona mediante Bluetooth y redes de malla sin necesidad de internet ni cuentas de usuario. Más tarde, China ordenó retirar esa aplicación de su App Store alegando normas sobre servicios capaces de facilitar “movilización social”. Aunque ese hecho pertenece a otro frente del debate tecnológico, su inclusión en el panorama nepalés sugiere una constante: cuando una herramienta digital satisface una necesidad real, suele encontrar caminos para seguir operando incluso bajo restricciones formales. En ese escenario, el FMI señaló que continuará trabajando con Nepal mediante evaluaciones posteriores al financiamiento y consultas anuales del Artículo IV. La supervisión de criptoactivos ya quedó incorporada a esa agenda, señal de que el tema dejó de ser marginal para convertirse en una preocupación concreta de política económica. El caso de Nepal deja una conclusión incómoda para los reguladores. Prohibir puede reducir la visibilidad del mercado, pero no necesariamente su existencia. Y cuando los flujos involucran stablecoins, pagos transfronterizos y posibles rutas de evasión financiera, la presión por pasar del veto a la vigilancia se vuelve mucho más difícil de ignorar.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA


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