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Cofundador de Zcash propone eliminar el límite de 21 millones de Bitcoin y emitir un 4% anual

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El límite de 21 millones de monedas, considerado por muchos el pilar sagrado de Bitcoin, volvió al centro del debate. Eli Ben-Sasson, cofundador de Zcash y actual director ejecutivo de StarkWare, afirmó este martes en X que el tope fijo de suministro «no tiene sentido» a largo plazo.

Zcash Co-Founder Suggests Bitcoin Move Away From Fixed 21M Supply Cap and Grow 4% Annually

Zcash co-founder Eli Ben-Sasson said on X that he questions the rationale behind Bitcoin’s fixed 21 million supply cap. He argued that private keys will continue to be lost over time and… pic.twitter.com/Vvag8PJnry

— Wu Blockchain (@WuBlockchain) July 8, 2026

Su argumento es tan simple como provocador: las claves privadas se pierden con el tiempo y, llevado al extremo, todas terminarán perdiéndose. Cada moneda atrapada en una billetera inaccesible sale de circulación para siempre, y esa fuga nunca se detiene.

Ben-Sasson aclaró que sigue apoyando una política monetaria con un límite absoluto, pero propone lograrlo de otra forma: fijar una tasa máxima de emisión anual, por ejemplo del 4%, un techo que según él acompaña razonablemente el crecimiento de la población mundial y garantiza que «haya suficiente para todos».

Además, deslizó que ni siquiera estaba hablando del problema de seguridad «que asoma en el horizonte», en referencia al presupuesto que sostiene a los mineros cuando las recompensas por bloque se agoten.

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El problema de las monedas perdidas

Los números le dan cierto sustento a su preocupación. Ledger estimó en noviembre que hasta 4 millones de Bitcoin habrían sido quemados o perdidos de forma permanente, entre frases semilla olvidadas, discos descartados y billeteras de titulares fallecidos. Con cerca de 20 millones de monedas ya minadas, el suministro realmente accesible sería bastante menor al que muestran los datos oficiales de la red.

Para Ben-Sasson, un límite fijo no refleja adecuadamente esa fuga constante. Argumenta que una emisión limitada y predecible podría mantener la liquidez sin sacrificar la escasez, siempre que la tasa se mantenga inalterable.

La comunidad respondió con dureza

La reacción del ecosistema Bitcoin fue inmediata y, en su mayoría, contraria. Los críticos recordaron que el límite de 21 millones es el contrato social de la red y la base de la tesis del oro digital: tocarlo equivaldría a crear un activo distinto. Otros señalaron que Bitcoin ya es divisible en satoshis, por lo que la escasez de unidades no representa un problema real.

Incluso hay quienes ven las monedas perdidas como una ventaja. Michael Saylor, presidente ejecutivo de Strategy, defiende que las claves inaccesibles aumentan la escasez y ha dicho que planea quemar sus propias claves al morir, como contribución proporcional al resto de los tenedores.

Un cambio casi imposible de ejecutar

Más allá del debate teórico, modificar la política monetaria de Bitcoin exigiría un consenso abrumador entre desarrolladores, mineros y operadores de nodos, algo que históricamente ha frenado cualquier propuesta de este calibre.

Desde el ecosistema Zcash, su fundador Bryce «Zooko» Wilcox sugirió una vía intermedia que su propia red está evaluando. La idea es un sistema de reciclaje: los usuarios queman monedas de forma voluntaria y el protocolo las vuelve a emitir gradualmente como recompensas para los mineros durante los años siguientes.

Como cada moneda reemitida es una que antes fue destruida, el suministro total nunca supera el tope de 21 millones. Así, los mineros conservan una fuente de ingresos sostenible sin necesidad de imprimir dinero nuevo ni romper el límite.

Por ahora, el tope de 21 millones sigue intacto y nada indica que vaya a cambiar. Pero la pregunta que planteó Ben-Sasson quedará flotando: ¿qué pasa con la escasez cuando las llaves del tesoro se pierden para siempre?