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Fuego amigo en la industria cripto: los negocios de Trump amenazan la Ley CLARITY

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Importantes actores de la industria cripto encienden las alarmas ante el riesgo de que los beneficios millonarios de la familia Trump encallen de forma definitiva la Ley CLARITY en el Senado de Estados Unidos. Después de años de incertidumbre regulatoria, enfrentamientos con la SEC y una constante batalla política en Washington, el sector parecía haber encontrado finalmente en Donald Trump un aliado en la Casa Blanca. Trump regresó al poder prometiendo convertir Estados Unidos en la capital mundial de las criptomonedas y aprobar la legislación que la industria llevaba años reclamando.

La importancia está en quién publica el artículo

Sin embargo, algo está cambiando. Las primeras señales de preocupación ya no proceden de los críticos tradicionales de las criptomonedas, ni de la senadora Elizabeth Warren, ni de los reguladores que durante años intentaron endurecer el control sobre el sector. La advertencia está llegando desde dentro de la propia industria. Y uno de los ejemplos más significativos es un reciente análisis publicado por The Block, uno de los medios más influyentes del ecosistema cripto y propiedad desde 2023 de Foresight Ventures, uno de los fondos de inversión más activos del sector blockchain y Web3.

El detalle no es menor. The Block forma parte de un ecosistema empresarial que ha invertido en numerosas compañías y proyectos vinculados a la economía digital. Precisamente por ello resulta especialmente significativo la publicación de un análisis que plantea que los negocios cripto de Trump podrían estar dificultando la aprobación de la legislación que el sector lleva años reclamando.

Trump y la ley CLARITY

La crítica no procede de los adversarios del sector. La preocupación viene de dentro de la industria y el centro de la discusión reside en la denominada Ley CLARITY. Este proyecto legislativo pretende establecer por primera vez un marco regulatorio federal integral para los activos digitales en Estados Unidos.

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Entre otros aspectos, busca definir qué activos deben considerarse valores y cuáles materias primas digitales, clarificar las competencias entre la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC), e imponer nuevas obligaciones de transparencia y divulgación a las empresas del sector.

Para la industria, CLARITY representa la posibilidad de obtener la seguridad jurídica que durante años ha reclamado para atraer capital institucional y desarrollar nuevos productos financieros. La llegada de Trump parecía aumentar considerablemente las probabilidades de aprobación. Pero ahora han aparecido nuevos obstáculos y el problema parece ser el propio Trump.

Durante los últimos meses, el presidente y su familia han incrementado notablemente su presencia en el sector. El lanzamiento de la memecoin TRUMP, la participación en World Liberty Financial y otras iniciativas relacionadas con activos digitales han convertido a la familia Trump en uno de los actores económicos más visibles del ecosistema cripto estadounidense.

1.400 millones de dólares

El artículo señala que Bloomberg estima que Trump y su entorno familiar han generado al menos 1.400 millones de dólares a través de negocios relacionados con criptomonedas desde su regreso a la Casa Blanca. Estas cifras han alimentado las críticas de legisladores demócratas que consideran un problema que el presidente esté impulsando una regulación que podría beneficiar económicamente a proyectos en los que él mismo tiene intereses.

En la actualidad, el debate se ha trasladado al Senado, donde varios legisladores demócratas sostienen que la aprobación de la Ley CLARITY debería ir acompañada de disposiciones éticas que limiten la capacidad del presidente, el vicepresidente y otros altos cargos federales para beneficiarse económicamente de proyectos relacionados con activos digitales.

Por ejemplo, la senadora Angela Alsobrooks ha dicho que será imprescindible un acuerdo ético para lograr apoyo bipartidista suficiente en el pleno del Senado. La posición de los demócratas es que cualquier legislación favorable a las criptomonedas corre el riesgo de perder legitimidad si quienes la promueven pueden obtener beneficios financieros directos de ella.

Esta cuestión amenaza con convertirse en uno de los principales obstáculos para reunir los votos necesarios para la aprobación definitiva del proyecto.

El silencio incómodo de la industria

Quizá el aspecto más revelador del artículo de The Block es la descripción de la incomodidad existente dentro del propio ecosistema cripto. Muchos actores de la industria consideran que Trump ha sido el dirigente político más favorable a las criptomonedas que ha ocupado la Casa Blanca.

Al mismo tiempo, existe una creciente preocupación por el coste político que están generando sus negocios personales. Mark Hays, analista político de Americans for Financial Reform, lo resume asi: No quieren morder la mano que les da de comer. Según Hays, numerosos defensores de las criptomonedas reconocen en privado que los intereses financieros del presidente en activos digitales generan problemas de percepción pública, pero pocos están dispuestos a criticarlo abiertamente.

La razón es evidente. Gran parte de la industria sigue considerando a Trump como su principal aliado político, pero la discusión trasciende al presidente. La cuestión de fondo es si una industria que aspira a convertirse en una pieza permanente del sistema financiero mundial puede permitirse que su principal batalla regulatoria quede vinculada a los intereses económicos de una sola familia.

Consensos políticos

La aprobación de CLARITY requiere construir consensos políticos duraderos. Y cuanto más se identifique la ley con los negocios personales de Trump, más difícil puede resultar para algunos legisladores apoyarla. Por eso resulta tan relevante que esta reflexión aparezca en The Block. No se trata de una crítica externa al sector. Es la preocupación de uno de los medios más influyentes de la industria, que a su vez, es propiedad de un fondo de inversión profundamente integrado en el ecosistema blockchain.

El artículo de The Block revela como una parte de la propia industria comienza preguntarse si los intereses económicos de la familia de Donald Trump con las criptomonedas pueden acabar convirtiéndose en el mayor obstáculo para la regulación que el sector lleva más de una década esperando