Con un volumen récord de 4,5 billones de dólares en el primer trimestre de 2026, las stablecoins han pasado de ser meros refugios de valor a convertirse en infraestructura de pagos global. Impulsadas por marcos legales como la Ley $GENIUS y MiCA, su uso en el comercio local ya crece a un ritmo superior al de las transferencias transfronterizas, marcando un cambio de paradigma definitivo en las finanzas internacionales, según un informe de a16z crypto.
Legislaciones de stablecoins
La implementación de la Ley $GENIUS en Estados Unidos ha proporcionado el marco necesario para la entrada masiva de instituciones. Por su parte, en Europa, la normativa MiCA presenta una situación más compleja. Cuando entró en vigor a finales de 2024, varias de las principales plataformas de criptomonedas tuvieron que retirar $USDT de sus listados para cumplir con la normativa, lo que provocó un repunte en la actividad de stablecoins distintas del dólar estadounidense que superó brevemente los 40.000 millones de dólares. Tras la salida de $USDT, las monedas vinculadas al euro han estabilizado su volumen entre los 15.000 y 25.000 millones de dólares mensuales.
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El cambio estructuralmente más significativo podría estar en lo que la gente hace realmente con las stablecoins, dice a16z Crypto. En este sentido, las transacciones C2C superan con creces a todas las demás categorías en cuanto al número total de transacciones: 789,5 millones en 2025.
Transacciones entre particulares
Las transacciones C2C (abreviatura de Consumer-to-Consumer) son aquellas que se realizan directamente entre particulares, sin que intervenga una empresa o comercio como receptor del pago. Normalmente tienen que ver con envío de dinero entre amigos o familiares. Es decir, lo que conocemos como «hacer un Bizum», pero utilizando dólares digitales como $USDT, USDC o versiones locales como BRLA. También tiene que ver con remesas, como los trabajadores que envían fondos desde el extranjero directamente a la billetera digital de un familiar en su país de origen o mover saldo entre diferentes aplicaciones o plataformas que pertenecen a la misma persona.
Sin embargo, el cambio más profundo se observa en los pagos a comercios. Las transacciones de stablecoins entre consumidores y empresas (C2B) son las que más rápido crecen, disparándose un 128% interanual hasta alcanzar los 284,6 millones en 2025, frente a los 124,9 millones del año anterior.
En apenas 15 meses, el capital depositado como garantía en plataformas como Wallbit, Etherfi o Kast ha pasado de ser casi inexistente a superar los 300 millones de dólares mensuales. En este modelo, aunque el comercio recibe moneda tradicional, es el ahorro en stablecoins el que financia y respalda el consumo.
Rentabilidad hasta el último segundo
Para el usuario, al utilizar sus activos como garantía, obtiene rentabilidad por su dinero hasta el último segundo, ya que sus fondos generan intereses en protocolos digitales mientras no se gastan. Además, estas plataformas transforman el gasto en inversión mediante programas de cashback que devuelven un porcentaje de cada compra en activos como acciones del S&P 500. Es decir, el usuario puede optimizar su capital con una eficiencia que los bancos convencionales no pueden igualar. Si bien se trata de garantías que respaldan el gasto con tarjeta, y no el gasto directo en stablecoins, la tendencia es sorprendente: el comercio con stablecoins está en auge, señala el informe.
Asimismo, cada dólar de la oferta de stablecoins se está transfiriendo con mayor frecuencia. Desde principios de 2024, la velocidad de las stablecoins prácticamente se ha duplicado, pasando de 2,6x a 6x. Es decir, cada dólar digital ya no se queda quieto en una hucha; ahora cambia de manos con mucha más frecuencia.
Este aumento significa que la moneda está trabajando al máximo para cubrir la demanda de transacciones. Es la prueba de que estamos ante una red de pagos real, donde el dinero se usa para comprar y vender, no solo para estar guardado en reserva, indica el informe.
Asia, Norteamérica y Europa
Si eliminamos los movimientos técnicos, como el intercambio entre plataformas o los ajustes de tesorería de las empresas, y nos fijamos solo en el uso real, la cifra es impresionante: el año pasado se realizaron pagos directos entre usuarios y comercios por un valor de hasta 550.000 millones de dólares. Este dato confirma que, más allá de la especulación, las stablecoins ya mueven una economía tangible y masiva en el mundo real.
Contrario a la creencia popular de que las stablecoins son solo para remesas internacionales, la tendencia apunta a lo local. Las transacciones intranacionales representan ya el 75% del volumen total, frente al 50% de hace dos años. Casos como el del BRLA en Brasil, integrado con el sistema PIX, mueven ya 400 millones de dólares al mes, demostrando el éxito de las versiones vinculadas a monedas nacionales.
En la actualidad, el mapa de las stablecoins muestra una fuerte concentración. Asia (Singapur, Hong Kong, Japón) controla casi dos tercios del volumen global. Norteamérica representa el 25% del mercado, Europa se e sitúa en un 13%. y Latinoamérica y África siguen siendo mercados emergentes con menos de 1.000 millones de dólares en volumen conjunto.
Nacimiento de una red de pagos real
El ecosistema financiero, indica a16z crypto, está presenciando el nacimiento de una red de pagos real. Aunque el dólar sigue siendo el rey, el auge de stablecoins en euros y reales brasileños, sumado a su integración en el comercio diario, sugiere que el futuro de las finanzas digitales será global por diseño, pero profundamente local en su ejecución.
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