Ethereum está ampliando su papel en el sistema financiero. Mientras instituciones europeas prueban nuevas redes de registro distribuido para gestionar operaciones bajo su propio control, un consorcio de bancos prepara una moneda digital vinculada al euro para emitirla directamente en Ethereum. Ambos movimientos apuntan a una misma transformación: llevar parte de la infraestructura financiera tradicional hacia sistemas basados en cadenas de bloques.
La señal más reciente llega de Matter Labs, desarrollador de ZKsync, que abrió el código del motor de permisos de Prividium, una plataforma de tecnología de registro distribuido diseñada para instituciones financieras. El anuncio coincidió con la confirmación de que el Deutsche Bundesbank prueba y despliega la plataforma dentro de su propia infraestructura.
El cambio es relevante porque permite que una institución ejecute una cadena autorizada a partir de código público, inspeccione su funcionamiento y modifique el núcleo sin depender completamente de un proveedor. Al mismo tiempo, Prividium busca mantener los datos de contratos y tokens dentro del entorno controlado por la entidad y utiliza pruebas de conocimiento cero para verificar determinadas operaciones sin revelar toda la información.
En otras palabras, el experimento aborda una de las condiciones que los bancos consideran necesarias para utilizar cadenas de bloques: poder controlar, auditar y proteger la infraestructura sin renunciar a las ventajas de la tecnología.
Prividium no es, por sí misma, la red pública de Ethereum. Sin embargo, el movimiento de Matter Labs forma parte de un ecosistema tecnológico que busca proporcionar distintas piezas para que las instituciones puedan utilizar sistemas basados en cadenas de bloques con mayores garantías de privacidad, control e interoperabilidad. Un proyecto, que además cuenta con la participación de gigantes como Mastercard, Citi, Deutsche Bank, Santander y Fidelity, entre otros, como explicó CriptoNoticias.
La siguiente pieza aparece en el dinero. Qivalis, un consorcio formado por 37 bancos de 15 países europeos, desarrolla una moneda digital estable vinculada al euro, con respaldo 1:1 y diseñada para cumplir con la regulación MiCA. El proyecto prevé su lanzamiento durante la segunda mitad de 2026, sujeto a la autorización como entidad de dinero electrónico en Países Bajos.
Lo relevante es dónde planea emitirla: Ethereum. A diferencia de iniciativas bancarias que mantienen sus activos tokenizados en redes privadas, Qivalis apuesta por una cadena pública que ya cuenta con carteras, liquidez y aplicaciones financieras.
Esto muestra la evolución del papel que Ethereum busca desempeñar. La red no solo puede servir como plataforma para aplicaciones de criptomonedas, sino también como una capa pública sobre la que instituciones puedan emitir y mover activos regulados. Alrededor de ella se están desarrollando otras capas destinadas a resolver necesidades institucionales como privacidad, permisos, seguridad y cumplimiento.
Por ahora, estos proyectos siguen en distintas etapas de prueba y desarrollo. Pero juntos muestran hacia dónde apunta la estrategia: construir una infraestructura capaz de conectar las exigencias de las finanzas tradicionales con las capacidades de las cadenas de bloques públicas.
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