El mercado de criptomonedas atraviesa una fase de consolidación desde inicios de 2026, caracterizada por precios atrapados en rangos y un entorno global marcado por la incertidumbre. Sin embargo, detrás de esta aparente calma comienzan a emerger señales tempranas de estabilización, según el más reciente informe de Fidelity Digital Assets.
En su análisis del segundo trimestre, la firma propone una lectura más profunda del ciclo actual al evaluar métricas como la rentabilidad no realizada (NUPL), el impulso del mercado y el uso de las redes, más allá del simple comportamiento del precio. En este contexto, bitcoin ($BTC) se mantiene como el principal eje de resiliencia del ecosistema.
Uno de los hallazgos centrales es que la recuperación no está siendo uniforme. Bitcoin registra un NUPL de 0,21, ubicándose en una zona intermedia de “esperanza-miedo”, lo que indica que los inversionistas mantienen beneficios moderados, sin señales de euforia.
En contraste, ether (ETH) presenta un NUPL de -0,12 y solana (SOL) de -0,67, reflejando pérdidas acumuladas entre sus participantes. Esta divergencia confirma que el capital se está concentrando en $BTC, mientras el resto del mercado continúa en fase correctiva. En línea con esto, la dominancia de bitcoin ha retomado una tendencia ascendente tras haber caído durante la segunda mitad de 2025, reforzando su papel como activo refugio dentro del propio mercado. Al momento del informe, $BTC cotizaba alrededor de los 77.000 dólares, en medio de una dinámica lateral.
Históricamente, niveles de NUPL como el actual en bitcoin han precedido retornos positivos en el mediano plazo, lo que sugiere que el mercado podría estar en una etapa temprana de reconstrucción.
Métricas de red: fundamentos sólidos con señales mixtas
Más allá del precio, el informe también analiza la actividad en las redes. En Ethereum, las transacciones aumentaron un 34% trimestral, superando los 2 millones diarios, mientras que las direcciones activas crecieron en proporción similar. En Solana, el crecimiento fue aún más pronunciado, con direcciones activas al alza en un 50% y nuevas direcciones en un 35%. No obstante, Fidelity advierte que parte de este incremento podría estar impulsado por transacciones de bajo valor o incluso actividad tipo “spam”, favorecida por comisiones más bajas, lo que obliga a matizar la lectura sobre la demanda real.
En el caso de Bitcoin, las métricas reflejan una fortaleza estructural con ciertos ajustes recientes. La tasa de hash (hashrate) cayó por debajo de los 1.000 EH/s, afectada por factores como costos energéticos y eventos climáticos, aunque sin alterar su tendencia alcista de largo plazo. Esto sugiere que la red sigue siendo robusta, incluso en un entorno de menor dinamismo en las transacciones on-chain. A su vez, los indicadores de impulso muestran una desaceleración de la tendencia alcista, coherente con una fase correctiva dentro de un ciclo más amplio.
El desempeño de los principales activos refuerza este diagnóstico. En lo que va de 2026, bitcoin acumula una caída cercana al 25%, mientras que ethereum retrocede un 31% y solana un 38%, en un proceso de ajuste tras las ganancias registradas a finales de 2025. A esto se suman eventos de liquidación por más de 4.600 millones de dólares entre enero y febrero, lo que intensificó la presión bajista y forzó un proceso de desapalancamiento en el mercado.
Los datos muestran una divergencia relevante: mientras los precios permanecen contenidos, la actividad en redes como Ethereum y Solana continúa creciendo, lo que apunta a que la demanda estructural por el uso de la red mantiene, aunque aún no se refleja plenamente en las valoraciones.
Presión macro y geopolítica limita el repunte
El contexto macroeconómico también ha jugado un papel determinante. La persistencia de la inflación, la incertidumbre sobre la política de tasas de interés en Estados Unidos y la volatilidad en los mercados tradicionales han reducido el apetito por el riesgo. A esto se suman tensiones geopolíticas como la guerra entre Rusia y Ucrania y los conflictos en Oriente Medio, además de fricciones comerciales entre grandes economías, factores que han generado episodios recurrentes de aversión al riesgo y han limitado un repunte sostenido en los activos digitales.
Fidelity sostiene que los indicadores actuales son consistentes con una fase correctiva que podría estar sentando las bases de una recuperación más sólida.
En conjunto, los datos reflejan un mercado que sigue en transición. Bitcoin continúa actuando como el principal soporte del ecosistema, concentrando liquidez y marcando el ritmo del mercado. Sin embargo, para confirmar un nuevo ciclo alcista será necesario observar una participación más amplia del resto de activos, condiciones macroeconómicas más favorables y, sobre todo, que estas señales comiencen a traducirse de forma sostenida en los precios.
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