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World cumple tres años: el proyecto respaldado por Sam Altman pone en marcha la fase 3 para impulsar su utilidad en el mundo real

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World, de Sam Altman, alcanza la tercera fase de expansión

World, la controvertida iniciativa de Sam Altman para la verificación biométrica de la identidad humana, cumple tres años y ha anunciado el inicio de una nueva fase en su desarrollo.

El proyecto ha destacado que su propuesta de red certificada por humanos es ahora más sólida que nunca en una era en la que los agentes de inteligencia artificial (IA) ya «reservan viajes, escriben código, cierran tickets de asistencia y tienen citas».

En la tercera fase de su denominado «Simple Plan», World se centra en crear utilidad para la red humana real, introduciendo sus capacidades de World ID en tres sectores clave: empresas, personas e incluso agentes, asociándose con líderes del sector para desarrollar casos de uso que implementen su tecnología de verificación.

Estos casos de uso incluyen la verificación de personas para interacciones digitales sensibles, como las llamadas de Zoom; la verificación de la participación humana detrás de perfiles en línea en redes sociales como Tinder y eventos como la venta de entradas para conciertos; y la introducción de la identificación para agentes de IA que cuentan con verificaciones con intervención humana y actúan en nombre de personas verificadas.

La nueva fase también supone un cambio de los incentivos basados en tokens hacia un crecimiento basado en la utilidad, en el que las empresas aprovechan estos servicios para ofrecer ventajas y beneficios a los usuarios de World. Por ejemplo, se podrían habilitar mejoras o acceso a experiencias exclusivas para los usuarios a través de empresas de terceros.

Además, World centrará ahora su actividad de forma más intensa en un conjunto de países clave donde se considera que la utilidad es mayor, entre los que se incluyen EE. UU., Japón, Alemania, el Reino Unido y Corea del Sur. El enfoque consiste en aumentar la densidad en unas pocas áreas clave, como Nueva York y San Francisco, para luego expandirse hacia el exterior.

Por último, la monetización de esta tecnología ya está sobre la mesa, ya que World ID 4.0 permite cobrar a las aplicaciones por la creación de credenciales de World ID —documentos que pueden añadirse al World ID de un usuario—, al tiempo que se mantiene la experiencia gratuita para los usuarios.

Esta iniciativa abre un mercado de más de 18 millones de usuarios verificados a empresas e instituciones, con tarifas pagadas en el token del protocolo, el WLD, lo que contribuye a la sostenibilidad a largo plazo de su red.